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Iván Poduje Arquitecto urbanista, socio de Atisba

Por: Iván Poduje | Publicado: Miércoles 7 de febrero de 2024 a las 04:00 hrs.
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Iván Poduje

La repentina y trágica muerte del Presidente Sebastián Piñera ha caído como un golpe sobre un cuerpo herido por tanto trauma y dolor. Chile pareciera pasar de una tragedia o otra, lo que acentúa la sensación de un país a la deriva. Pero echarse a morir es justamente lo no jamás haría el Presidente. De hecho, mi último contacto con él fue ayer en la mañana, a las 11.15, para precisar los términos de una minuta sobre la catástrofe de Viña del Mar y Quilpué, que me pidió junto a otros ex colaboradores de su administración.

Sebastián Piñera estaba en contacto con el actual Gobierno y quería aportar para apoyar la reconstrucción de los incendios, aprovechando su experiencia en el 27-F. Me sorprendió su ausencia completa de rencor por los conflictos que tuvo con la actual coalición de gobierno. El asunto ni siquiera fue tema de broma, ya que estaba totalmente enfocado en entender la dimensión de la catástrofe para programar las tareas que quería sugerir como aporte. Se decía que, en esos momentos de crisis, salía lo mejor de Piñera, pero en los hechos, su actitud era siempre la misma cuando estaba frente a un problema social: buscar la solución; resolver y no enredarse con los diagnósticos.

“Si queremos ser fieles al legado de Sebastián Piñera, debiéramos poner toda nuestra energía en la reconstrucción por los recientes incendios, y luego en el largo listado de temas pendientes que arrastra nuestra nación”.

Ver plazos, costos y cronogramas es lo primero que aprendías trabajando con Sebastián Piñera y lo mismo me recordó cuando redactábamos esa minuta. Que no fuéramos a caer en el error de ver esta crisis como una oportunidad para resolver todos los temas pendientes sin concretar nada finalmente, con la urgencia que tenían los damnificados. El famoso sentido de urgencia que tanto repetía, y por lo cual era criticado por algunos intelectuales de escritorio que preferían los grandes planes y relatos antes que las soluciones concretas que esperan las personas que hoy no tienen baño, casa, ni fotos o recuerdos, arrasados el fuego.

Por eso mostraba tanto celo con los recursos. Siempre que se formulaba una idea preguntaba si estábamos al tanto del beneficio alternativo que tendría esa plata fiscal en los niños del Sename, las listas de espera o los millones de familias que viven hacinadas. Vuelvo a la reunión de ayer en la mañana, y recuerdo la instrucción del Presidente para proceder con la minuta y poder iterarla el día de mañana junto al resto del equipo.

Desconozco que hizo después de ese chat, que debe haber sido poco antes de su accidente. Pero me queda claro que, si de él dependiera, no habría una sola hora de duelo si ello implica bajar los brazos para desatender el problema de los cerros quemados en la V Región. En consecuencia, si queremos ser fieles a su legado, debiéramos poner toda nuestra energía en la reconstrucción y el largo listado de temas pendientes que arrastra nuestra nación en materia de pensiones, salud, vivienda o seguridad.

“Al final del día, arquitecto Poduje, gobernar es resolver”, era su frase preferida para recordarnos el mandato que todos teníamos cuando fui su asesor en La Moneda. Cumplirles a los chilenos siempre con sentido de urgencia, aunque ello implicara trabajar 24-7. Descanse en paz Presidente, que nosotros nos moveremos en esa dirección.

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